Progreso Joven

Piensa, Sonrie y Atrevete

Es sabido que en nuestra Universidad (UTFSM casa Central) los estudiantes no participan de la política universitaria. Esto se hace patente al ver el escaso interés de la mayoría por los temas que tienen que ver con la forma y el fondo de la realidad social de nuestro Chile. Esta falta de participación impacta incluso en la representatividad del estudiantado ante las autoridades universitarias. Todos los años hay una u otra carrera sin centro de alumnos, e incluso, hemos llegado a no tener Federación. Algunos dicen que es producto de la personalidad del Sansano, otros de la exigencia académica de la Universidad, yo pienso que es culpa del Movimiento Estudiantil (ME).
Pero, ¿para qué queremos participación? La participación por si sola no tiene sentido, la participación se hace necesaria cuando se quiere hacer algo que individuos aislados no pueden hacer. Lo anterior implica que antes de necesitar de participación debemos tener algo por lo que participar. Ese “algo” o razón de ser no ha sido encontrado por el ME. Algunos lo identifican como democracia directa, otros como fin al Estado, otros como Triestamentalidad, otros como participación electoral, etc. Los objetivos dentro del movimiento estudiantil son tan distintos e irreconciliables que nunca encontraremos uno en común. La única solución ante esta disputa, es que uno de estos objetivos sea capaz de superar a los demás e imponerse gracias a la fuerza de la mayoría. La búsqueda de su razón de ser del ME será más larga mientras más se demore en triunfar un objetivo por sobre los otros.
Lo anterior no tiene porqué implicar una guerra a muerte entre las distintas visiones, el triunfo no debe buscarse opacando los argumentos del otro, sino mostrando las virtudes de los propios. Ese es el principio básico para hacer de esta una pelea decente.
Dejando las declaraciones de guerra de lado y volviendo a las causas de la falta de participación. Quiero ilustrar otra razón por la cual existe poca integración de personas al ME, esta razón tiene que ver con su inmadurez. Somos muy extraños, pasamos desde la euforia de estar 6 semanas en paro, con bajadas a Av. España y todo, hasta el más triste aletargamiento. Pareciera que nuestra dosis de participación se hace suficiente con el paro. Somos tentados por la vida fácil, paramos por un tiempo, dejamos nuestras obligaciones habituales, y pasamos a un estado “revolucionario”, sin embargo, acabado el paro, nuestro estado cambia a “inerte”. Esta actitud, abalada y en algunos casos promovida por los que si participan, esta dando frutos muy negativos. Los Sansanos viejos y nuevos hemos reducido el ME a sólo unas semanas de paro. A todos nos parece normal luchar intensamente por unos días para luego volver a nuestra rutina y dejar las cosas tal como estaban antes de iniciar el paro. Esta actitud ha ido dañando seriamente la credibilidad del ME y por consiguiente el nivel de participación en él.
El problema, según yo, es claro, el movimiento estudiantil no tiene objetivos comunes y carece de madurez. La situación no esta como para buscar culpables, si no mas bien quienes deben ser los llamados a superar esta situación.
Aclaremos algo antes, en el ME como en la política nacional se pueden determinar fácilmente 2 sectores, la derecha y la izquierda. A la derecha no le vamos a pedir que se haga cargo de levantar al ME, esa no ha sido ni va a ser su tarea, ellos son conservadores, quieren “conservar” lo que existe. Entonces, ¿quiénes son los encargados?, esta demás decirlo.
La izquierda debe dejar de ser reactiva a la actualidad nacional. Resta participación y credibilidad plantar la revolución un día e irse para la casa al otro. La primera actitud para mejorar nuestro ME y con ello posibilitar la participación, es acabar con la inconsecuencia, la odiosidad y la actitud negativa. No a todo, Si a nada. Es obvio que las cosas como están en la actualidad no nos gustan, decimos NO, pero qué proponemos al respecto.
Reconstruir el ME desde la inactividad actual, hasta la posibilidad de modificar la realidad nacional, es una tarea muy larga. Lo primero es buscar dentro de toda la variedad de izquierdas los puntos en común. En ese sentido, MISU ha sido un avance, Comunistas, Socialistas, Izquierda Cristiana e independientes, han buscado la forma de asociarse y juntos avanzar en atacar el problema. Partiendo del objetivo común básico de que el Estado debe ser un protagonista en la sociedad y no un mero observador, MISU ha logrado unir voluntades y comenzar con la tarea de reconstruir el ME. Si lográsemos darle seriedad al ME, partiendo por el respeto entre las distintas visiones y terminando, en lo posible con la inconsecuencia, ayudaremos en algo a acabar con la falta de participación de los Sansanos.


Mario Orellana