
La irrupción del joven diputado socialista Marco Enríquez-Ominami en el escenario político con la presentación de su candidatura presidencial ha causado sorpresa en Chile, al obtener cerca del 10% de adhesión popular en las encuestas.
Estos resultados los ha logrado sólo con declaraciones públicas y la apertura de una página en Internet, desafiando a su propia coalición, la gobernante Concertación de Partidos por la Democracia, que ya tiene al expresidente Eduardo Frei como su candidato presidencial.
Ominami, de 35 años, hijo de Miguel Enríqueza, líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) asesinado por los militares tras el golpe de estado de 1973, ha señalado que mucha gente de la Concertación está buscando "liderazgos nuevos", al explicar su repentina popularidad.
También ha indicado que "la candidatura única de la Concertación no le gana al empresario derechista Sebastián Piñera", y que está agotada después de 19 años en el poder, por lo que necesita un cambio y que "en esta etapa justamente lo que se necesita es diversidad".
Su popularidad, sobre todo en los jóvenes, no sólo ha preocupado a las cúpulas políticas, incluyendo a su Partido Socialista (PS), que perciben que su postulación termine siendo un fenómeno que altere el escenario de las próximas presidenciales del 13 de diciembre.
El diputado reiteró hoy en un programa televisivo que se vio obligado a presentar su candidatura fuera del PS y de la Concertación porque no le permitieron presentarse en la primeras internas de esa coalición, donde ganó Frei frente al senador radical José Antonio Gómez el mes pasado.
Con el actual respaldo en los sondeos, no tendría dificultades para recoger las 35 mil firmas exigidas por el Servicio Electoral para convertirse en abanderado presidencial.
Hasta ahora, Ominami no ha anunciado si también llevará una lista de candidatos a senadores y diputados, ya que también las elecciones son para elegir a toda la Cámara Baja y una parte de la Alta.
Al no contar con el apoyo del PS, a cuya directiva culpa de haber hecho bajar la votación del partido en las elecciones locales de octubre pasado y haber creado divisiones internas, el diputado deberá renunciar a su militancia, una vez que concrete su postulación.
A Ominami se la ha considerado un "diputado díscolo" por sus posiciones y opiniones políticas no siempre coincidentes con la línea política de ese partido y a veces por críticas hacia la gestión del gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, también militante socialista.
Ha reiterado que no retirará su candidatura, lo que podría afectar las aspiraciones reeeleccionistas de Frei, quien fue presidente entre 1994 y el 2000, y también a la de Piñera, porque su discurso representa lo nuevo e insiste en que tanto el oficialismo como la oposición derechista representan "más de lo mismo".
Se estima que una parte importante de los votos que pudiera obtener el joven político serían de exvotantes concertacionistas, pero también de la derecha, porque, según los sondeos, son especialmente jóvenes desencantados del sistema político imperante los que se sienten convocados por su llamado a expresar su desencanto.
También pudiera restarle votación a otros candidatos como el ex ministro Jorge Arrate, candidato de la izquierda, y al exdemocratacristiano Adolfo Zaldívar, que postulará por el pequeño Partido Regionalista Independiente.
En la derecha observan con inquietud la irrupción de Ominami porque perciben que, además de quitarle votos, les arrebató la idea del cambio con la que pretendían conquistar especialmente a los jóvenes para que se inscribieran en el registro electoral.
Según cifras oficiales, en Chile hay unos 3 millones de jóvenes entre 18 y 30 años que no votan porque no están inscritos, la mayoría por desinterés en la política, y la campaña del diputado apuesta a que lo hagan para que expresen su desacuerdo y lo elijan para cambiar el sistema electoral que sólo favorece a las dos grandes coaliciones.
El año pasado, Ominami lideró a una veintena de diputados oficialistas en la elaboración de un proyecto de Programa de Gobierno para el 2010, año del bicentenario de Chile, pero sus propuestas no encontraron eco ni en el gobierno de Bachelet ni en la Concertación.
Entre las iniciativas del documento están una nueva constitución para sustituir a la vigente, que fue promulgada por el fallecido dictador Augusto Pinochet en 1980; dar un mayor rol al Estado en la regulación del mercado y el sistema financiero; y hacer cambios en el modelo económico neoliberal.
También modificar el sistema de pensiones de los trabajadores, controlado por empresas privadas; el establecimiento de una nueva política medioambiental y la adopción de leyes para reducir la enorme desigualdad social en el país.
En resumen, Marco Enríquez-Ominami está calificando en las encuestas y de mantenerse en alza como figura mediática seguirá causando sorpresa en Chile, por la frescura de sus ideas que cuestionan la tradicional forma de hacer política y cuyo potencial está en el descontento de los jóvenes y otros electores cansados de no ver cambios en el país. Fin
04-05-2009 , Xinhua
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Publicado por
Juan
lunes, 4 de mayo de 2009
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